Ouroboros...
Hoy me dormí en el pasto del valle de los árboles tranquilos hasta ahí llegaron visiones de una distopia donde el bien y el mal bailaban como la serpiente que se come la cola.
Habían músicos de distintos estilos cantando el Mr tamborine de Bob Dylan, esa melodía calmada muteaba el ensordecedor sonido de los misiles estallar en escuelas y hospitales.
La gente aceptó que su destino dependía de un megalomano vestido de salvador, cuando se dieron cuenta del terrible error... Su señor, dios al cual habían encomendado sus destinos no bajo a salvarlos y se ofrecieron de carne de cañón para la gente que aún mantenía la resistencia.
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