Folken Son

Ahí yace en el suelo gélido el cuerpo del hijo de Folken.

Cubierto bajo un cristal de hielo perfectamente simétrico, sus latidos se van apagando de a poco, su exalar aún permanece pero bastante débil.

Escucho por tres años continuos que habría un pueblo con suficiente sol, para volver a descongelar aquellas oxidadas válvulas coronarias.

Caminó por dos continentes en busca de respuestas y quedo con más dudas.

Aquí prenderé una pira en su honor para que el sonido de su lira acompañe mi camino hacia Bluegrad.



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