Burn, Burn!
Quememos todo!
Que ardan los puentes, las carabelas de aquellos invasores, las autopistas interurbanas y también unos cuantos herejes que predican aquella megalomania en la tierra.
De la tierra ardiendo vendrá el polvo que ayude a reforestar conciencias ególatras y las cenizas provocarán que se purifique el alma.
Los que ya ardimos en su tiempo estamos en fase de sentar raíces fuertes para evitar nuevos tornados de fuego sobre la estepa capitalina!
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