The Man Who Mastered The Sunset

En estos días gélidos, dónde la calefacción no logra temperar tanto el carácter, cómo las ganas de ir a la nieve a entumir más la delgada dermis de estos mortales cuerpos.

Me sentaré con un café a mirar el vuelo de esos pájaros que aún no entiendo cómo no congelan sus livianas alas, cómo es que la aerodinámica y la gravedad no los hacen aterrizar en las junglas de concreto.

Cuando la esperanza se estrangula por si sola y todo lo que queda es orar, los breves atardeceres iluminan los anhelos de aquellos que ya vienen de vuelta desde los nueve círculos.

Vamos de vuelta, el camino ha sido sinuoso y largo... Pero vamos llegando!!

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