On A Melancholy Hill...
Aquel melotron siguió sonando en los oídos tapados por la presión de estar sobre aquella colina.
El agua estaba tibia en un río que hasta en verano es gélido.
Fueron buenos días, ahí mi sirenita de río, intentaba de nadar alegre como si no hubiese un mañana.
Memorias breves de veranos eternos, esperemos que tal vez el próximo verano sea más extensa.
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